miércoles, 14 de mayo de 2014

Aulas con inmigrantes, no 'problem'.

La presencia de inmigrantes en las aulas de los centros educativos no entorpece la educación. Ésta es una de las conclusiones que se han deducido de un estudio realizado por investigadores de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), Julio Carabaña, catedrático de Sociología de la Educación, y Claudia Córdoba.

El objetivo de este trabajo realizado no es otro que el de estudiar la incorporación de estudiantes inmigrantes en los centros de enseñanza de Primaria, especialmente, su grado de concentración y causas de la misma que puedan estar relacionadas con el sistema de elección del centro, la admisión de alumnos o la asignación de plazas.

Según detalla el estudio, Andalucía es una de las comunidades donde los conflictos en las aulas son «casi inexistentes» y la satisfacción de los padres con las escuelas es «alta», incluso en los lugares donde los inmigrantes están más concentrados, como por ejemplo es el caso de los centros de Las Norias de Daza, donde el número de inmigrantes escolarizados es elevado. Señala así el catedrático de Sociología de la Educación de la UCM que la presencia de estos alumnos en las aulas «no es motivo de insatisfacción», aunque a su vez lamenta que «sobre la inmigración todos los rumores son altamente exagerados».

Carabaña insiste en que «cualquier debate político sobre educación tiene que tener presente el tema de la inmigración, porque es una realidad». Además, precisa que «es necesario repartir equitativamente la carga de inmigrantes entre los centros públicos y los privados». En concreto, la concentración entre inmigrantes, según los investigadores, suele identificarse generalmente como «un problema porque parece dificultar tanto el funcionamiento del centro como la integración de los inmigrantes». Esto, matizan, «podría incluso parecer más acuciante porque la concentración se produce sobre todo en centros públicos». Sin embargo, «la concentración de alumnos extranjeros en ciertos centros, públicos o privados, depende ante todo de su segregación residencial, a la cual se añaden otras causas propias del sistema escolar, como las normas de admisión de alumnos en los centros», explica Carabaña.

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