Según detalla el estudio, Andalucía es una de las comunidades donde los conflictos en las aulas son «casi inexistentes» y la satisfacción de los padres con las escuelas es «alta», incluso en los lugares donde los inmigrantes están más concentrados, como por ejemplo es el caso de los centros de Las Norias de Daza, donde el número de inmigrantes escolarizados es elevado. Señala así el catedrático de Sociología de la Educación de la UCM que la presencia de estos alumnos en las aulas «no es motivo de insatisfacción», aunque a su vez lamenta que «sobre la inmigración todos los rumores son altamente exagerados».
Carabaña insiste en que «cualquier debate político sobre educación tiene que tener presente el tema de la inmigración, porque es una realidad». Además, precisa que «es necesario repartir equitativamente la carga de inmigrantes entre los centros públicos y los privados». En concreto, la concentración entre inmigrantes, según los investigadores, suele identificarse generalmente como «un problema porque parece dificultar tanto el funcionamiento del centro como la integración de los inmigrantes». Esto, matizan, «podría incluso parecer más acuciante porque la concentración se produce sobre todo en centros públicos». Sin embargo, «la concentración de alumnos extranjeros en ciertos centros, públicos o privados, depende ante todo de su segregación residencial, a la cual se añaden otras causas propias del sistema escolar, como las normas de admisión de alumnos en los centros», explica Carabaña.
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